Las bacterias están mutando para hacerse resistente a los antibióticos, por lo que cada vez es más difícil controlar las infecciones. Por eso, los nuevos estudios buscan “medicamentos alternativos” y más eficaces en las plantas y alimentos que tenemos a mano.

Desde que surgieron los antibióticos, han salvado millones de vidas. Sin embargo, su abuso ha dado lugar a que se produzcan infecciones más resistentes. De hecho, la OMS ha afirmado que “la resistencia a los antibióticos es hoy una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo”.

Esa resistencia se produce cuando las bacterias mutan como respuesta al uso indiscriminado de fármacos. El problema es tal, que cada vez hay más infecciones difíciles de controlar, como la neumonía y la septicemia, ya que los antibióticos están perdiendo su eficacia. Por eso, muchos médicos y científicos están investigando el potencial de “medicamentos alternativos”, como los extractos de plantas que se han usado en muchas partes del mundo desde hace siglos.

Alimentos naturales que luchan eficazmente contra las infecciones

  • Ajo. El ajo es uno de los antibióticos naturales más económicos y potentes que existe, aunque para que sea eficaz es necesario consumirlo crudo. Un estudio publicado en la Journal of Antimicrobial Chemotherapy reveló que un compuesto del ajo, llamado sulfuro de dialilo, penetra de manera eficaz en la capa protectora que forman las colonias de bacterias campylobacter. Esta sustancia disuelve esa capa y destruye las bacterias. De hecho, lo más interesante es que el campylobacter es 1.000 veces más resistente a los antibióticos debido precisamente a esa película protectora. En cambio, el ajo puede destruirla en mucho menos tiempo que la eritromicina y la ciprofloxacina. Además, contiene una amplia gama de tiosulfinatos como la alicina, responsables de su actividad antibacteriana.
  • Miel. La miel se ha usado desde hace siglos para tratar diferentes problemas de salud, aunque también es un excelente antibiótico natural. Ahora los científicos reconocen que es una solución ideal para combatir la infección en diferentes niveles ya que dificulta a las bacterias desarrollar la resistencia. El efecto osmótico, que es resultado de la alta concentración de azúcar que se encuentra en la miel, extrae el agua de las células bacterianas, deshidratándolas y matándolas. Además, la miel también inhibe la formación del biofilm, de manera que debilita la virulencia bacteriana y hace que las bacterias sean más susceptibles a los antibióticos convencionales. De hecho, lo más interesante de la miel es que, a diferencia de los antibióticos, no apunta al proceso de crecimiento de la bacteria, de manera que esta no puede desarrollar una resistencia.
  • Jengibre. Es ideal para combatir las infecciones bacterianas, sobre todo las infecciones respiratorias y periodontales. También se ha comprobado que puede ser mucho más eficaz para lidiar con las infecciones por Staphylococcus aureus y S. pyreus que algunos antibióticos convencionales. Así lo demuestra un estudio llevado a cabo en la Universidad de Gondar en el que se descubrió que el jengibre con miel es una mezcla ideal para inhibir el crecimiento de algunas de las superbacterias más letales que se conocen, como el Staphylococcus aureus, que es resistente a la meticilina, la Escherichia coli y la Klebsiella pneumoniae. De hecho, cuando los investigadores compararon los resultados del jengibre con miel con los de la meticilina, la amoxicilina y la penicilina, encontraron que solo la amoxicilina tenía una eficacia vagamente similar.

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